
HIDROTERAPIA EN PEDIATRÍA: CUANDO EL AGUA SE CONVIERTE EN TERAPIA
Teresa Cutillas
Fisioterapeuta pediátrica especializada en neurodesarrollo, fisioterapia respiratoria y acuática. Fundadora de Juntos Fisioterapia, en Palma de Mallorca, la única clínica privada con piscina terapéutica adaptada para bebés y niños con necesidades especiales.
¿Qué es la hidroterapia pediátrica y por qué es tan beneficiosa?
La hidroterapia es el uso del agua como medio terapéutico. En el caso de los niños, especialmente bebés prematuros o con dificultades motoras, el agua ofrece un entorno muy especial: reduce el peso corporal, facilita el movimiento y permite trabajar habilidades que en el suelo serían mucho más difíciles. Además, tiene un efecto emocional y sensorial: el niño se siente seguro, motivado y acompañado en todo momento.
¿Para qué niños está especialmente indicada?
Trabajamos con bebés prematuros, niños con parálisis cerebral, trastornos neuromotores, retrasos motores sin diagnóstico claro… También con niños con hipotonía importante o, al contrario, con rigidez muscular. El agua se adapta a cada necesidad: un niño hipotónico puede fortalecer su musculatura y un niño hipertónico relajarse y moverse con menos esfuerzo.
Es precioso ver cómo niños que en el suelo apenas consiguen desplazarse, en el agua se mueven con libertad y llegan donde quieren. Exploran y disfrutan de su propio cuerpo.
¿Por qué el agua es beneficiosa tanto para niños hipertónicos como hipotónicos?
El agua es versátil. En niños hipertónicos, el calor y la flotación ayudan a relajar la musculatura y facilitan movimientos más libres. En niños hipotónicos, el agua ofrece soporte y seguridad, y la resistencia del agua les permite trabajar la musculatura de manera suave y efectiva.
El gran beneficio del agua es que elimina muchas barreras del medio terrestre: favorece el movimiento libre, la percepción corporal y la autonomía.
¿A partir de qué edad pueden empezar?
Desde que el bebé esté clínicamente estable, alrededor de los 5 o 6 meses. Incluso con prematuros trabajamos aspectos básicos como regulación sensorial y bienestar emocional.
¿Qué diferencia la hidroterapia de actividades como la matronatación o los spas para bebés?
La hidroterapia es una terapia dirigida por fisioterapeutas especializados. Tiene objetivos concretos, adaptados a cada niño según su diagnóstico y necesidades. No es una actividad recreativa ni grupal. Aquí el agua se convierte en una herramienta terapéutica real, aunque trabajemos siempre desde el juego y el confort.
¿Qué se trabaja dentro del agua?
Fuerza, control postural, coordinación, movilidad, respiración, propiocepción… Pero también aspectos emocionales: juego, disfrute, seguridad y confianza. La terapia se convierte en juego, y eso favorece el aprendizaje.
¿Qué tipo de ejercicios realizáis en la piscina?
Cada sesión es diferente. Con bebés hacemos flotaciones suaves, cambios posturales y estimulación sensorial. Con niños mayores trabajamos control cefálico, volteo, gateo o marcha asistida. El agua nos permite trabajar lo que en el suelo parece imposible, buscando siempre que esos logros acaben generalizándose fuera del agua.
¿Qué beneficios observan las familias después de las primeras sesiones?
Muchos padres cuentan que sus hijos duermen mejor, están más relajados y muestran menos rigidez. Una mamá me decía que la hidroterapia fue “el empujón que su hijo necesitaba”. Otros padres dicen que, después de cada sesión, ven avances. En niños mayores, ellos mismos explican que “su cuerpo se siente mejor, más suelto”. Como profesional —y como madre— ver eso es emocionante.
¿Qué papel tiene el fisioterapeuta pediátrico?
El fisioterapeuta adapta el entorno acuático a cada niño, valora su estado, marca objetivos y guía la sesión. Buscamos que todo lo que el niño aprende en el agua, lo transfiera al suelo. Por eso, la formación en neurodesarrollo y fisioterapia acuática es clave para lograr resultados.
¿Por qué es importante la temperatura del agua?
Trabajamos siempre entre 33 y 35 ºC. El agua caliente relaja la musculatura y da seguridad al niño. Si está fría, la terapia pierde eficacia y el niño no disfruta.
¿Qué diferencia vuestra piscina en Juntos Fisioterapia?
Es una piscina privada y diseñada para ellos: acceso cómodo, temperatura constante y sesiones individuales. Todo pensado para garantizar su seguridad, confort y bienestar.
¿Qué papel tienen las familias durante las sesiones?
Las familias son parte fundamental de la terapia. Muchas veces están dentro de la sala observando y, según el caso, incluso pueden participar dentro del agua. Les enseñamos cómo sostener al niño, cómo ayudarle a regularse o simplemente cómo acompañarle emocionalmente durante la sesión. El objetivo es que se sientan parte del proceso terapéutico. Además, ver a su hijo moverse y disfrutar en el agua les ayuda a reforzar su vínculo y a entender mejor las posibilidades reales de su pequeño.
¿Puede la hidroterapia complementar otras terapias?
Por supuesto. La hidroterapia no sustituye el trabajo en suelo, sino que lo complementa. El agua es un entorno facilitador donde el niño puede entrenar habilidades que luego aplicaremos en tierra. De hecho, muchos de nuestros pacientes combinan la hidroterapia con la fisioterapia neurológica convencional. Lo que conseguimos en el agua sirve de “puente” para luego lograr avances fuera de ella.
¿Qué te aporta personalmente trabajar en el agua?
Trabajar en el agua es diferente a cualquier otra terapia. La conexión que se establece con el niño es muy especial: estás a su altura, compartiendo el espacio, el calor del agua y el movimiento. No hay barreras. Es un trabajo físico, emocional y muy humano. Ver cómo niños que antes no podían desplazarse logran dar sus “primeros pasos” dentro del agua es algo que no se olvida. Como fisioterapeuta, pero también como persona, me aporta una satisfacción profesional y personal enorme.
¿Por qué decidiste especializarte en hidroterapia pediátrica?
Por lo que me transmiten los niños en el agua. En suelo, muchas veces ves su cuerpo rígido o débil, su frustración. En el agua, todo cambia. De repente se mueven, exploran, sonríen. Es un entorno donde se sienten un poco más independientes. Ver esa transformación es lo que me hizo especializarme en esto.
¿Qué mensaje final darías a las familias?
Que no tengan miedo al agua. La hidroterapia no es solo juego, es una herramienta potente y segura para favorecer el desarrollo de sus hijos. Animo a las familias a descubrir lo que el agua puede ofrecerles.
25 de Agosto de 2025